Descripción de la Exposición

Exposición de AMALIO (Granada 1922-Sevilla 1995)            
“Paisajes con alma”

Los paisajes de Amalio son algo más que la simple vista de los espacios que refleja; van más allá, tienen alma, son el latir de una tierra que, como a otros artistas y poetas, le dolía en su interior y nos lo transmitía con su arte. Todos y todo somos naturaleza; agua, tierra, aire… Compartimos el mismo palpitar y nos invaden las mismas sensaciones.

Del 7 de mayo al 7 de junio
Horario:

Martes a Sábado de 11:00 a 14:00
Martes a Viernes de 11:00 a 14:00

Entrada gratuita
Plaza de Doña Elvira, 7 – 41004 Sevilla. T: 686301885

UNA VEZ QUE FINALICEN LA VISITA A LA EXPOSICIÓN, LES INVITAMOS A QUE EN NUESTRAS REDES SOCIALES CONSTRUYAN SU PROPIA HISTORIA Y NOS TRANSMITAN LO QUE HAN SENTIDO TRAS SU PASO POR LA LA FUNDACIÓN DEL PINTOR AMALIO.

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Los Mengues. Amalio capta el alma y la personalidad de los gitanos integrándolos en un paisaje en el que Encarnación y su hermano, ausentes y separados entre sí, se zambullen en el agua y en el que la línea del horizonte deja entrever un paisaje cargado de una flora con sabor andaluz. Quizá Amalio al convivir con los gitanos andarríos conoció de primera mano esta experiencia y la plasmó en este óleo sobre lienzo de grandes dimensiones.
‘Bajo el puente de Triana’ Óleo sobre lienzo 65 x 54 cm. En esta obra, Amalio, se centra en tres aspectos destacables del paisaje. En primer plano, la vegetación y el puente, posteriormente el río Guadalquivir, y por último el caserío de la capital, en el que sobresale la Giralda. Amalio centra su atención en la vegetación que rodea el puente, el río como seña de identidad de Andalucía y de la capital hispalense, y alrededor del caserío, la torre concebida como un hito propio del paisaje urbano de Sevilla.
‘Cuevas de la sombra. Setenil de las bodegas. Cádiz’ Óleo sobre táblex 54 x 65 cm. Esta obra radica en un pueblo perteneciente a la provincia de Cádiz, la conocida por los fenicios como Gadir. Amalio, se basa en el municipio de Setenil de las Bodegas, un pueblo construido sobre el Tajo erosionado por el río Guadalalporcún. En este lienzo, el pintor representa su calle principal y juega con las luces y sombras a través de la luminosidad patente en la obra.
‘Guájar Faragüit. Callejón de Mariquita la Panduro’ Óleo sobre táblex 65 x 54 cm. Núcleo urbano perteneciente a la provincia de Granada cuyo lienzo nos muestra el caserío de la villa en el que la luminosidad y técnica impresionista sumergen al público en la obra.
‘Guadix’ Óleo sobre táblex 54 x 65 cm. Pueblo del que Amalio destaca sus erizadas pirámides montañosas y situado entre la provincia de Málaga, Granada, Murcia, Jaén y Almería, Amalio finalizó su trayectoria con los gitanos “andarríos”. En este, es destacable la luz hiriente entremezclada con la cal resplandeciente de las blancas casas- cuevas, que cuentan en su interior con varias plantas. Este mismo paisaje, fue empleado por Amalio para la obra Los Oprimidos en el que las chimeneas se convierten en puños en alto que claman aquella libertad tan añorada por el pueblo y cuyas bocas tapadas no permiten sino un silencio pavoroso reflejado en la calavera situada en el margen inferior derecho, que quizá tenga por símbolo la muerte de aquellos que se lo saltaron.
‘La Alhambra’ Óleo sobre táblex 65 x 54 cm. Pertenece a la primera etapa de Amalio, que tenía su corazón dividido entre Granada, ciudad que lo vio nacer, un Noviembre de 1922, año de la publicación de Ulises de James Joyce y Sidharta de Herman Hesss y Sevilla, y Sevilla, ciudad a la que llego con cuarenta años de edad y donde se estableció con su familia. Tanto en Granada como en Sevilla, se conjugan dos hitos arquitectónicos, el primero la Alhambra, y por otro la Giralda, vista por Amalio como símbolo de tolerancia por la coexistencia de culturas y la Alhambra, como emblema del último reducto de la presencia árabe en la península ibérica tras la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos y, en el que el emperador Carlos V inició la construcción del palacio.
‘Otoño’ Óleo sobre lienzo 65 x 54 cm. Cuya pincelada suelta y cargada de luminosidad, te evoca a la obra que el gran maestro Antonio Lucio Vivaldi creó con el fin de ambientar las estaciones del año. En este caso, Amalio García del Moral presenta en el centro de la composición un conjunto de árboles, cuya luminosidad a través de colores cálidos es patente, aunque como bien saben, esta va disminuyendo, puesto que los días son más cortos. Es por ello que la luz le dio su gubia para tallar esta obra que, aunque de pequeño formato capta la atención de cualquier alma.
‘Paisaje’ Óleo sobre táblex 54 x 65 cm. Óleo sobre táblex, de pequeño formato y perteneciente a su primera etapa pictórica, dado a la singularidad de la firma. Este óleo, de pincelada suelta, representa un paisaje antrópico, puesto que en el centro de la composición la vida está presente no solo a través de su flora, sino también de la naturaleza humana que trabaja en él. Finalmente, las montañas cuyo color azul reflejado en la bóveda celeste manifiestan como el pintor descifra con su retina el paisaje.
‘Paisaje penibético’ Óleo sobre táblex 100 x 200 cm. Obra de gran formato, representa la cordillera del mismo nombre y que discurre por el sur de Andalucía, desde Cádiz hasta Almería. En este caso, el pintor capta en su retina el color ocre, que destaca frente al resto de la composición y que le aporta mayor luminosidad al lienzo. Así mismo, Amalio retrata un paisaje alterado por el hombre, puesto que se aprecian campos de cultivo en barbecho y un sendero por el que la civilización discurre para llegar a esas tierras cultivadas por esos hombres y mujeres que labran la tierra. Las montañas y un cielo azul, celeste ponen fin a esta composición.
‘Pueblo de Láchar. Granada’ Óleo obre táblex 54 x 65 cm. . Este lienzo se divide en tres planos. En el más inferior, podemos apreciar la vegetación del municipio. En la central, el modelo de vida del pueblo, basado en la agricultura. Por último, el tercio superior, nos muestra el caserío del pueblo, cuya torre blanca convive con las montañas cuyo color azul es coloreado por la bóveda celeste.
‘Toledo’ Óleo sobre táblex 100 x 75 cm. Amalio, en sus múltiples viajes, se desplazó de Andalucía hasta Castilla- La Mancha, y en concreto a la ciudad de Toledo. Esta vista se desarrolla desde el conocido como “Mirador del Valle” donde el Tajo baña la ciudad. La pintura, muy conservadora, centra su perspectiva en la propia Catedral. Entre los edificios más destacables, hallamos el convento de San Marcos, el templo Barroco de San Juan Bautista o de San Idelfonso. En esta vista, no solo es destacable la vida que el cuadro emana, puesto que en el río hallamos varias barcas, sino también la propia orografía del terreno desde el caserío de la parte baja más disperso, hasta el situado en la colina más concentrado dado a la fisonomía de la conocida como urbs regia.
Espejo de mi mismo. Autorretrato 161×130. Obra con cierta similitud a Rembrandt, ya que el pintor centra la atención y la luminosidad en rostro, extremidades superiores, la paleta y el pincel. En la obra, Amalio emplea el recurso del cuadro dentro del cuadro, puesto que como, “yo” creador está retratando la Giralda, también con cierta luminosidad, aunque tamizada. Este autorretrato fue realizado frente a un espejo por el autor un jueves santo a los 53 años de edad y por ello la mano que aparece en el cuadro se refleja en el espejo.
Launas y Chimeneas. Capileira. Alpujarra. Grabado Granada 63×49 cm. Amalio además de pintor y poeta era grabador. De entre su colección, destacamos esta prueba de estudio en el que la huella del hombre queda presente.
Rastrojo. Óleo sobre táblex 40x 30 cm. Amalio conoció de primera mano los campos de Castilla y con su paleta captó el instante en el que el ser humano ha finalizado la siega de la mies y espera a que el campo reciba nueva labor.
Río Nemoroso de Oraciones Óleo sobre táblex 79 cm de diámetro. El título es significativo, puesto que el pintor en aquel periodo de su vida vivía a caballo entre dos ciudades Sevilla y Madrid. En este lienzo, apreciamos como el pintor añora el paisaje de la ciudad a la que llegó con cuarenta años de edad.
Desde mi estudio en Plaza de Doña Elvira 24×19 cm. Óleo en el que Amalio refleja la Plaza de Doña Elvira, lugar donde se sitúa la Fundación que Amalio compró a la Giralda para hacerla suya.
Venecia Bética Óleo sobre táblex 65×54. . Vista desde la dársena del río Guadalquivir. En él, todas las líneas perspectivas confluyen hacia un único punto la Giralda, puesto que, según Amalio al entrar en el puerto, la visión de la torre identifica la propia ciudad. El pintor en esta obra, recuerda las vistas urbanas de la ciudad de los canales, vista por autores como Guardi, Canalleto o Belloto empareja Venecia con Sevilla al afirmar que: La pompa ducal de Venecia, la Serenísima y gloriosa, con fiestas y procesiones perfectamente estatuidas en el calendario anual de celebraciones, se empareja con Sevilla, así mismo ritualizada y ostentosa en toda su grande y extraña personalidad con festejos también únicos. Ambas ciudades incitan a los pintores a hacerles su propio retrato.