22 junio 2017
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Piornal-1

 

Alumnos de la Universidad de Sevilla,  dirigidos por  la catedrática  de pintura, artista e hija del pintor Amalio, María José García del Moral, han  embellecido las fachadas de las casas del pueblo cacereño con el objetivo de minimizar el impacto visual de la ondulina.

 

En el punto más alto de Extremadura, cinco alumnos de la Universidad de Sevilla dirigidos por  su profesora, María José García del Moral, hija del insigne pintor, grabador y poeta, Amalio García del Moral (Granada, 1922-Sevilla, 1995),  conocido como el pintor de la Giralda, llegaron a Piornal, Cáceres, para quedarse.

A principios de julio del año 2012, pinceles y paletas  se trasladaron desde el aula de la Facultad de Bellas Artes de la Hispalense hasta las calles de este municipio que, con  mil quinientos habitantes, ya cuenta con un museo al aire libre. La iniciativa, fruto del convenio de colaboración entre el consistorio, la Universidad de Sevilla y la Junta de Extremadura , se  ha desarrollado durante  cuarto año consecutivo permitiendo que el resto de fachadas, fabricadas muchas de ellas con ondulina – placas de metal- que deslucen estéticamente la imagen del municipio, luzcan en todo su esplendor y armonicen con las nueve fachadas  realizadas en años anteriores.

Motivos como el que refleja la Toñá, detalles de naturaleza como la internacional Flor del Cerezo, las hortensias que muchos piornalegos plantan a la puerta de sus casas, Ámbito 5, obra de la mujer del alma azul o hasta el popular Jarramplas, el ladrón que cada enero es ajusticiado en una de las fiestas de Interés Turístico Nacional, se complementarán con otros nuevos que conformarán una ruta artística de excepción y atractivo turístico más, donde miles de viajeros se han tomado miles de fotos con las fachadas decoradas de Piornal como fondo.

 

Un catálogo titulado: Piornal Arte en la Calle,  plasma la  maravillosa labor desarrollada por un equipo multidisciplinar, cargado de ilusión, sensible y con una capacidad técnica suficiente para dar cauce a cualquiera de los dilemas que surgieron durante el proceso creativo.

Los artistas han creado, convivido, transmitido su mundo al resto de la sociedad y, sobre todo, demostrado que con el diálogo y la mente abierta pueden llegar a “enseñar a ver” a unas gentes nobles que, con sus propias creencias, se enfrentaban a algo nuevo, inquietante.

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